Antes de comenzar debo confesar que no sé por donde empezar, puesto que lo que aquí voy a relatar (ya bien sabido por todos), tiene su origen en un final. Pero de todas maneras, siento la obligación de hacerlo.
La televisión chilena tuvo su semana más difíciles en años, ni siquiera el revuelo mediático de los 33 se compara a todas las emociones que se mezclaron en estos siete días: tristeza, rabia, esperanza, miedo, alegría y alguna otra que aun no tiene una palabra inventada para ser descrita.
